martes, 6 de marzo de 2012

1 CARTA A LOS CORINTIOS. II. TRES ESCÁNDALOS CONTRA EL TESTIMONIO. EL CASO DEL INCESTUOSO. 5,1-13.

      1Se oye hablar entre nosotros, como si nada, de un caso de inmoralidad, y una inmoralidad tal que no se da ni entre los paganos: uno que vive con su madrastra.
            2¡Y vosotros seguís engreídos en lugar de poneros de luto y echar de vuestro grupo al que ha cometido eso!
            3Por lo que a mí toca, ausente con el cuerpo, pero presente en espíritu, ya he tomado una decisión, como si estuviera presente, respecto al que ha hecho eso: 4reunidos vosotros -y yo en espíritu- en nombre de nuestro Señor Jesús, con el poder de nuestro Señor Jesús 5entregad a ese individuo a Satanás; humanamente quedará destrozado, pero la persona se salvará el día del Señor.
            6Esa jactancia vuestra no viene a cuento, ¿no sabéis que una pizca de la levadura fermenta toda la masa? 7Haced buena limpieza de la levadura del pasado para ser una masa nueva, conforme a lo que sois: panes sin levadura. Porque Cristo, nuestro cordero pascual, ya fue inmolado; 8ahora a celebrar la fiesta, pero no con levadura del pasado, no con maldad y perversidad, sino con panes sin levadura, que son candor y autenticidad.
            9Os decía en la otra carta no os juntarais con libertinos. 10No me refería en general a los libertinos de este mundo, ni tampoco a los codiciosos y estafadores, ni a los idólatras; para eso tendríais que marcharos del mundo. 11Lo que de hecho os dije fue que no os juntarais con uno que se llama cristiano y es libertino, codicioso, idólatra, difamador, borracho o estafador: con uno así ni sentarse a la misma mesa. 12¿Es asunto mío juzgar a los de afuera?, ¿no es a los de dentro a quienes juzgáis vosotros? 13A los de fuera los juzga Dios. Echad de vuestro grupo al malvado (Dt 17,7).

EXPLICACIÓN.

1-13.   Las divisiones y altercados eran sólo parte de las noticias que había recibido Pablo (cf. 1,11). Estaba también el caso de una unión considerada incestuosa, tanto para los judíos (Lv 18,8) como por los griegos (1). En esta situación, la propia insatisfacción que manifiesta la comunidad es inexplicable (2).

           La decisión de Pablo es que ese individuo sea expulsado inmediatamente de la comunidad. Quiere que tenga asamblea y confirmen esta decisión. Entregar a Satanás significa hacer pasar de la comunidad de salvación al mundo de perdición (cf. 1 Tim 1,20; Pablo llama a Satanás "el Dios de este mundo", 2 Cor 4,4). No se pretende la ruina del individuo, sino que la experiencia del sufrimiento lo lleve a recapacitar y a salvarse (1-5).

          También la comunidad necesita esa excomunión; de lo contrario, podría corromperse. Según un dicho proverbial judío, compara el mal con la levadura e, inspirándose en las costumbres de la Pascua judía, les pide que la eliminen, para poder celebrar dignamente la nueva y permanente Pascua cristiana (6-8).

          Mención de una carta suya anterior, mal interpretada por los corintios. La conducta del cristiano no puede parecerse a la del común de los paganos. Cataloga una serie de vicios que excluyen de la comunidad. Son los que la corrompen y causan escándalo fuera. Insiste en la aplicación al caso del incestuoso. Termina con una cita de Dt 17,7 (9-13).

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