lunes, 5 de marzo de 2012

1 CARTA A LOS CORINTIOS 1,1-9.

1        1Pablo, apóstol del Mesías Jesús por designio y llamamiento de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, 2a la iglesia que está en Corinto, a los que han sido consagrados por el Mesías Jesús, llamados y consagrados con todos lo que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesús Mesías, Señor de ellos y nuestro. 3Os deseamos el favor y la paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesús Mesías.
            4Continuamente doy gracias a mi Dios por vosotros, por el favor que os ha concedido mediante el Mesías Jesús, pues por su medio os ha hecho ricos de todo, de todos los dones de palabra y de conocimiento; 6así se vio confirmado entre vosotros el testimonio que damos del Mesías, 7hasta el punto de que en ningún don os quedáis cortos, mientras aguardáis la manifestación de nuestro Señor, Jesús Mesías; 8él por su parte os mantendrá firmes hasta el fin, para que el día de nuestro Señor Jesús nadie pueda acusaros. 9Fiel es Dios, y él os llamó a ser solidarios de su Hijo, Jesús Mesías, Señor nuestro.

EXPLICACIÓN.

1-9.      La salutación tiene las tres partes de costumbre: mención del remitente (1), de los destinatarios (2) y saludo (3). Como los Doce, Pablo no es apóstol por iniciativa propia. Sóstenes, hermano, denominación cristiana; aparece en Hch 18,17 como un prominente judío corintio. No parece haber tenido parte en la redacción, pues en la carta Pablo se expresa en primera persona del singular (1). También la comunidad de Corinto debe su origen a Dios. Consagrados, gr. hêgiasmenois, hagiois en sentido pasivo: los que, por haber recibido el Espíritu son parte de una comunidad universal. Los que invocan su nombre, manera de decir "cristianos" (2). El favor divino es la expresión del amor de Dios, cuyo efecto es la paz con él y con los hombres (3).


           Exordio (4-9). Acción de gracias acostumbrada (4). Jesús es la expresión del amor de Dios por los hombres. Aunque Pablo va a criticar muchos aspectos de la comunidad, esto no obsta para que reconozca los dones que ésta ha recibido. Palabra y conocimiento (5), ambos son dones del Espíritu, aunque cada uno puede ser utilizado abusivamente (1,17-4,20; 8,1s). La palabra puede ser profética, de enseñanza o el don de lenguas. La experiencia de esos dones les ha mostrado con evidencia la verdad del mensaje que han escuchado (6). Los que esperan la manifestación (7) es otro modo de designar a los cristianos. Confianza en la fidelidad de Dios (8-9).

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