lunes, 12 de marzo de 2012

1 CARTA A LOS CORINTIOS. EUCARISTÍA SIN AMOR FRATERNO, IMPOSIBLE. 11,17-34.

17A propósito de estas instrucciones, no puedo felicitaros de que vuestras reuniones causen más daño que provecho. 18Porque, en primer lugar, oigo decir que cuando os reunís en asamblea formáis bandos; 19y en parte lo creo, porque es inevitable que llegue a haber partidos entre vosotros; así destacarán también los hombres de calidad.
            20Además, cuando tenéis una reunión, os resulta imposible comer la cena del Señor, 21pues cada uno se adelanta a comerse su propia cena, y mientras uno pasa hambre, el otro está borracho. 22¿Será que no tenéis casas para comer y beber?, o ¿es que tenéis en poco  a la asamblea de Dios y queréis abochornar a los que no tienen? ¿Qué queréis que os diga?, ¿que os felicite? Por esto no os felicito.
           23Porque lo mismo que yo recibí y que venía del Señor os lo transmití a vosotros: que el Señor Jesús, la noche en que iban a entregarlo, cogió un pan, 24dio gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced lo mismo en memoria mía", 25Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo: "Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre; cada vez que bebáis, haced lo mismo en memoria mía". 26Y de hecho, cada vez que coméis de ese pan y bebéis de esa copa, proclamáis la muerte del Señor, hasta que el vuelva. 27Por consiguiente, el que come del pan o bebe de la copa del Señor sin darles su valor tendrá que responder del cuerpo y de la sangre del Señor.
            28Examínese cada uno a sí mismo antes de comer el pan y beber la copa, 29porque el que come y bebe sin apreciar el cuerpo, se come y bebe su propia sentencia. 30Ésa es la razón de que haya entre vosotros muchos enfermos y achacosos y de que hayan muerto tantos; 31si nos juzgáramos debidamente nosotros, no nos juzgarían, 32aunque si el Señor nos juzga es para corregirnos, para que no salgamos condenados con el mundo.
            33Así que, hermanos míos, cuando os reunís para comer, esperaos unos a otros; 34si uno está hambriento, que coma en su casa, para que vuestras reuniones no acaben con una sanción.
            Lo demás lo arreglaré cuando vaya.

EXPLICACIÓN.

17-34.   La reunión eucarística era ocasión de graves faltas (17). En primer lugar, los bandos que seguían a diversos líderes (1,11) se mantenían en la reunión, impidiendo la expresión de la unidad (cf. 10,17) (18); parece que sólo los muy maduros eran capaces de sustraerse al partidismo (19).

             Se subrayaba además la desigualdad de clases y de recursos, humillando a los más pobres. Era costumbre celebrar una cena en común, a la que contribuían todos, cada uno según sus medios, y a continuación la eucaristía. Era en la cena donde, en vez de compartir, creando la igualdad, cada uno comía por su cuenta, sin preocuparse de los demás (20-22).

            Pablo describe la eucaristía de forma parecida a Mt y Mc (si se adopta el texto breve de Lc). Añade las palabras haced esto en memoria mía (24.25); la eucaristía renueva la memoria de la muerte del Señor para que los cristianos vuelvan a vincularse con ella, como han hecho en el bautismo (Rom 6,3), renunciando a los valores del mundo injusto. Ese compromiso renovado debe mantener en ellos el deseo de entrega en el amor mutuo. Quien no lo hace, desprecia el cuerpo y la sangre del Señor (23-27).

           Quien ofende al cuerpo del Señor, que es la comunidad, se condena a sí mismo a participar del cuerpo en la eucaristía (28-29). Pablo atribuye la falta de salud física de los corintios a la falta de amor entre ellos (30); usando el modo de hablar del AT, pone los efectos de las opciones malas o defectuosas del hombre en términos de castigo o corrección divina (31-32).            

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