Mostrando entradas con la etiqueta 1-23.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1-23.. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de marzo de 2012

1 CARTA A LOS CORINTIOS. SABER RENUNCIAR A LOS PROPIOS DERECHOS. 9,1-23.

9          1¿No soy libre?, ¿no soy apóstol?, ¿es que no he visto a Jesús Señor nuestro?, ¿no es obra mía el que vosotros seáis cristianos? 2Si para otros no soy apóstol, al menos para vosotros lo soy, pues el sello de mi apostolado es que vosotros sois cristianos. 3Ésta es mi defensa contra los que me discuten.
              4¿Acaso no tenemos derecho a comer y beber?, 5¿acaso no tenemos derecho a viajar en compañía de una mujer cristiana como los demás apóstoles, incluyendo a los parientes del Señor y a Pedro?, 6o ¿somos Bernabé y yo los únicos que no tenemos derecho a dejar otros trabajos? 7¿Cuándo se ha visto que un militar corra con sus gastos?, ¿quién planta una viña y no come de su fruto?, ¿qué pastor no se alimenta de la leche del rebaño?
             8¿Qué son humanas las razones que alego?, ¿o es que la Ley, por su parte, no dice también eso? 9Porque en la Ley de Moisés está escrito: "No pondrás bozal al buey que trilla" (Dt 25,4). ¿Le importan a Dios los bueyes, 10o lo dice precisamente por nosotros? Sí, se escribió por nosotros, porque el que ara tiene que arar con esperanza, y el que trilla, con esperanza de obtener su parte. 11Si nosotros hemos sembrado para vosotros lo espiritual, ¿será mucho que cosechemos nosotros de vuestros bienes materiales?
12Si otros comparten los bienes de que disponéis, nosotros con mayor razón. Sin embargo, no hicimos uso de ese derecho, al contrario, sobrellevamos lo que sea para no crear obstáculo alguno a la buena noticia del Mesías.
             13Bien sabéis que a los que celebran el culto el templo los sustenta y que los que atienden al altar tienen su parte en las ofrendas del altar. 14Pues también el Señor dio instrucciones a los que anuncian el evangelio diciéndoles que vivieran de su predicación.
            15Yo, sin embargo, nunca he hecho uso de nada de eso, ni tampoco escribo estas líneas con intención de reclamarlo, más me valdría morirme que... Nadie me privará de este motivo de orgullo. 16Porque el hecho de predicar el evangelio no es para mí un motivo de orgullo, ése es mi sino, ¡pobre de mí si no lo anunciara! 17Si lo hiciera por mi voluntad, tendría mérito; pero si me han confiado un encargo independientemente de mi voluntad, 18¿dónde está entonces mi mérito? En predicar el evangelio ofreciéndolo de balde, sin aprovecharme del derecho que me da esa predicación.
           19Soy libre, cierto, nadie es mi amo; sin embargo, me he puesto al servicio de todos, para ganar a los más posibles. 20Con los judíos me porté como judío para ganar judíos; con los sujetos a la Ley, me sujeté a la Ley, aunque personalmente no esté sujeto, para ganar a los sujetos a la Ley. 21Con los que no tienen la Ley, me porté como libre de la Ley, para ganar a los que no tienen Ley -no es que yo esté sin Ley de Dios, no, mi Ley es el Mesías-; 22con los inseguros me porté como inseguro, para ganar a los inseguros. Con los que sea me hago lo que sea, para ganar a algunos como sea. 23Y todo lo hago por el evangelio para que la buena noticia me aproveche también a mí.

EXPLICACIÓN.

1-23.    Ejemplo de Pablo: renuncia a sus derechos para no poner obstáculo al evangelio. Toca dos puntos sensibles: su libertad y su carácter de apóstol. La existencia de la comunidad de Corinto es la prueba fehaciente de su calidad de apóstol; cristianos (1), lit. "en el Señor", equivalente a "en Cristo", cf. Rom 9,1 (1-3).

            Esto era indiscutible para los corintios, pero había otro punto en que Pablo difería de los demás apóstoles: trabajaba por su cuenta o recibía ayudas de otras comunidades, en vez de ser sustentado por los cristianos de Corinto (Hch 18,3s); en cambio, otros apóstoles y los parientes de Jesús y Pedro recibían ayuda para ellos y sus mujeres. Posiblemente se argumentaba así: si Pablo fuese realmente apóstol tendría las mismas ventajas de los otros apóstoles. Si tiene que ganarse la vida, no es un verdadero apóstol (4-6).

          Pablo responde a esta argumentación negando las premisas; ser sustentado por los que se benefician del propio trabajo no es privilegio de un apóstol, sino práctica común en la sociedad (7).
          Así lo dice también la Escritura (Dt 25,4) (8-9) y ese dicho se aplica a los que trabajan por el evangelio (10-12a). Pero él no quiere usar de ese derecho, para evitar obstáculos a la predicación de la buena noticia (12b).

         No sólo en el terreno civil, también en lo religioso se hacía lo mismo (13) y se aplica a los predicadores del evangelio por voluntad del Señor (14). Pero libremente ha decidido no hacerlo; parece querer mostrar con esto la calidad de su dedicación a cumplir el encargo recibido (15-18).

         Reafirma su libertad (19). Algunos podían ver en su conducta falta de coherencia. Pablo no la niega, sino que la justifica. Él, como todo cristiano, está libre de leyes religiosas, pero administra esa libertad según las circunstancias de la predicación (20-23).

lunes, 5 de marzo de 2012

1 CARTA A LOS CORINTIOS. INMADUREZ DE LOS CORINTIOS. CULTO A LA PERSONALIDAD. 3,1-23.

3         1Por mi parte, hermanos, no pude hablaros como a hombres de espíritu, sino como a gente débil, como a cristianos en la infancia. 2Os alimenté con leche, no con comida, porque no estabais para más. 3Por supuesto, ni siquiera ahora lo estáis, pues aún seguís los bajos instintos. Mientras haya entre vosotros rivalidad y discordia, ¿no es que os guían los bajos instintos y que procedéis como gente cualquiera?
             4A ver, cuando uno dice "yo estoy con Pablo" y otro "yo, con Apolo", ¿no sois como gente cualquiera? 5En fin de cuentas, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Auxiliares que os llevaron a la fe, cada uno con lo que le do el Señor. "Yo planté, Apolo regó, pero era Dios quien hacía crecer; 7por tanto, ni el que planta significa nada, ni el que riega tampoco; cuenta el que hace crecer, o sea, Dios. 8El que planta y el que riega hacen uno, aunque el salario que cobre cada cual dependerá de lo que haya trabajado. 9Es decir, nosotros trabajamos juntos para Dios; labranza de Dios, edificio de Dios sois vosotros.
            10Conforme al don que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, coloqué el cimiento, pero otro levanta el edificio. 11Ahora que atención cada cual a cómo construye; porque un cimiento diferente del ya puesto, que es Jesús Mesías, nadie puede ponerlo, 12pero encima de ese cimiento puede uno edificar con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno o paja. 13Y la obra de cada uno se verá por lo que es, pues el día aquél la pondrá de manifiesto; porque ese día amanecerá con fuego y el fuego pondrá a prueba la calidad de cada obra: 14si la obra de uno resiste, recibirá su recompensa; 15si se quema, la perderá; él sí saldrá con vida, pero como quien escapa de un incendio.
           16¿Habéis olvidado que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? 17Si uno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo y ese templo sois vosotros.
          18Nadie se engañe: el que se las da de listo entre vosotros al modo de este mundo, vuélvase necio para ser listo de veras. 19Porque el saber del mundo es necedad a los ojos de Dios, como dice la Escritura:

             Él coge a los litos en su propia astucia (Job 5,13).

          20y en otro sitio:

            El Señor conoce los fútiles que son
            las argucias de los listos (Sal 93,11).

          21Total, que nadie ponga su orgullo en hombres, porque todo es vuestro: 22Pablo, Apolo, Pedro, el mundo, la vida, la muerte, lo presente y lo por venir, todo es vuestro; 23pero vosotros sois de Cristo y Cristo de Dios.

EXPLICACIÓN.

1-23.    Las divisiones que existen en Corinto prueban que los miembros de la comunidad no son "hombres hechos" y que no poseen el saber del Espíritu (1-2). Los bajos instintos se identifican en este caso con la rivalidad y su secuela la discordia (cf. Gál 5,20). No parecen cristianos (3).

            El partidismo no es cosa de cristianos (4). No se dan cuenta del verdadero papel de los diferentes predicadores, el de auxiliares o agentes de Dios. Se quedan en lo inmediato sin ver que todo lo que han recibido es obra del amor de Dios (5-7). Cada predicador es responsable de su trabajo (8), pero la obra es común (9).

           Trabajo sucesivo de varios predicadores. Pablo, iniciador de la comunidad de Corinto (coloqué el cimiento) (10). Una comunidad cristiana ha de estar fundada en Jesús, como persona y mensaje (11); cada predicador es responsable de lo que vaya añadiendo (oro, plata, piedras preciosas) o con materiales perecederos y de ningún valor (madera, heno, paja) (12). Llegará el día en que todo sea sometido a prueba y aparecerá la calidad de la obra (13) y la del que la hizo (14); quien lo ha hecho mal verá la ruina de su obra (15).

            Continúa la metáfora de la construcción. Era lugar común llamar a la comunidad templo "espiritual"; el que crea división destruye ese templo y él mismo se destruye. Pablo usa el lenguaje del AT, donde el efecto en el individuo del mal que comete se atribuye a castigo divino (16-17).

            Hay que renunciar a una habilidad que conduce a la intriga y a la división: volverse necio significa adoptar los valores de la cruz, que es locura o necedad para el mundo: entregarse a los demás, como Jesús. Ahí está el verdadero saber (18). Apoyo en textos del AT (19-20).


           Resumen: El cristiano no se define por su adhesión a hombres (21). En la comunidad no hay líderes, sino servidores; por eminentes que sean, los hombres, como todo lo que existe, están al servicio de los individuos, para ayudarles a realizar el proyecto de Dios. Pedro, en la forma aramea "Cefas" (22). La fidelidad del cristiano mira a su Salvador (Cristo/Mesías), como la de Jesús mira al Padre (23).